lunes, 30 de mayo de 2011

CIUDAD CREPUSCULAR


En la paleta de un horizonte oculto
la tarde se ha despojado de tornasoles,
apenas es un boceto inconcluso
en un interminable funeral de soles.
Ciudad forjada en acero y piedra
llorando anhelos de silencios
en el vientre ancestral de sus esquinas,
allí donde los árboles son parias,
el roble, el eucalipto y las encinas…
Con su llanto los fantasmas se diluyen
entre el cielo de bullicios y de luces,
penas que van desflecando la noche,
destinos que van plantando sus cruces,
porfiada amalgama de torres y cristales
que reflejan el vacío en sus espejos,
ciudad sin calma, sin crepúsculos,
hoy admiro tus brillos desde lejos.

86 comentarios:

MariCarmen dijo...

Me encanto esta ciudad crepuscular que esta siempre en nuestros recuerdos. Maravillosa rima y excellente uso de las palabras.

Un fuerte abrazo querida Liliana!

PATSY dijo...

Maravilloso poema Lili, se me hizo un nudo en la garganta de tan ciertos que son tus versos. Las grandes ciudades tapan la majestuosidad de la naturaleza, menos mal que tu pluma tiene magia de sobra para homenajear a una y a otra.

Un beso grande.

Meulen dijo...

Siempre he creido que hay lugares que sin dudas mas que otros dejan una profunda huella en nuestra mirada de vida ... quizás porque uno se ha crecido por sus calles y en ellas se almacena toda su historia o porque es aquel lugar donde realmente se siente que es de suyo propio aunque baste una vez haberlo visto...

Y en la retina viven esos brillos inconfundibles.

saludos estimada
estes bien!

Dyhego dijo...

LILIANA:
Las ciudades desiertas dan mucho miedo pero tú sabés darles un toque de magia poética.
Cariños

MAJECARMU dijo...

Mi felicitación por este poema,que mezcla una realidad de torres y cristales y otra realidad interna y nostálgica de la naturaleza,donde los soles mueren sin oxígeno y libertad.
Todo el poema es una extraordinaria metáfora de la realidad actual:la materia y el espíritu frente a frente,luchando ambos por SER,en un tiempo,que fluye sin descanso entre tristes presagios de muerte.
Mi abrazo inmenso y mi ánimo siempre,poeta.
M.Jesús

Halcón peregrino dijo...

Una preciosa descripción de la ciudad que atardece nostálgica. Abrazos.

Adriana Alba dijo...

Esa dualidad de estar en el bullicio y extrañarlo en la tranquilidad.

Este bello poema me trajo a la mente el mismo Universo Manvàntara y Pralaya, expansiòn y retraimiento, Acciòn y descanso, amanecer y crepùsculo, como es arriba es abajo a nosotros tambièn nos ocurre.

Una belleza Lili, felicitaciones amiga y un gran abrazo.

Mary dijo...

Estas letras junto a esa imagen tan bonita me recuerda cuando tengo la oportunidad de ver mi ciudad desde las alturas del centro de la ciudad y siempre me repito..."MADRE MIA COMO HA CRECIDO MI CIUDAD",que pena y que bonita a la vez.

Muy bonitas tus letras de hoy,un besazo Reina de las letras ;O)

CHUIC¡!

Quino dijo...

Una ciudad de vidrio inerte mezclada con la humanidad. Lo has bordado y con la foto añadida, mejor todavía. Siempre es un placer pasar por tu casa. Muy sublime.

Besiños con cariño.

Liliana G. dijo...

Las pasiones encontradas se dan cita en esa ciudad crepuscular, hay veces que nos deleita y otras que nos ahoga en su inmensidad de cemento. Pero es nuestra y la amamos.

Muchísimas gracias, MariCarmen.

Un beso enorme, querida amiga.

Liliana G. dijo...

Ese es justamente el tema, Patricia, las descomunales torres, las inmensas y atestadas avenidas, todo se conjuga para taparnos la vista de la naturaleza que nos rodea. La ciudad es hermosa y está repleta de magia, pero también tenemos necesidad de salir a disfrutar de una puesta de sol sobre un horizonte que no esté recortado por el cemento.

Gracias, Pat, ambas sabemos de qué hablamos :)

Besotes.

Liliana G. dijo...

Es cierto Meulén, claro que sí, pero en esa ciudad en que nacimos, aún vivimos y amamos, también tenemos necesidad de abstraernos de sus contornos rígidos para añorar las curvas naturales de la tierra, su paz y su sosiego, su calma en comunión con la vida...

Muchas gracias, amorosa.

Besos y cariños.

Liliana G. dijo...

Hay ciudades que son desiertas aunque estén repletas de gente, Dyhego. Yo creo que cuanta más gente, más desiertas se encuentran, allí es donde le falta el alma, aparentemente insignificante de una flor silvestre. ¿Verdad que sí?

Gracias, Dyhego.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Querida María Jesús, una vez más, has sabido interpretar maravillosamente el sentido intrínseco del poema, cosa que a esta altura lejos de extrañarme me complace sobradamente.
Es cierto, dos mundos paralelos y disímiles que se desenvuelven en el mismo sitio y que no por eso dejan de ser complementarios.
Materia y espíritu al alcance de la percepción con sólo mirar hacia adentro o hacia afuera de uno mismo.

Muchísimas gracias, amiga mía, es un placer saberte tan cerca a pesar de la distancia.

Un gran abrazo.

Liliana G. dijo...

Nostálgica porque se pierde el brillo encantador del ocaso que se queda atrapado entre los intersticios de hormigón y espejos de miles de edificios que nunca sabrán de un atardecer en el campo...

Gracias, Halcón peregrino, te llega mi abrazo a través del cielo que no conoce distancias.

Liliana G. dijo...

De eso mismo se trata, Adriana, esa dualidad que nos conmueve porque nos abarca por completo. Estamos acostumbrados al bullicio y lo amamos porque es vida, pero cuánto daríamos por ese silencio perturbado por el canto de un grillo o el ulular del viento entre las hojas de los árboles...

Muchísimas gracias, amorosa.

Besos y cariños.

Liliana G. dijo...

Eso es Marita, hay un doble mensaje en estas ciudades tan bonitas y tan nuestras. Crecen, se atestan de gente, nos arrastran, nos arrebatan el tiempo que cada vez nos resulta más escaso... y es como tiene que ser. Pero por otro lado nos queda la nostalgia de aquellos tiempos donde en algunos lugares de la ciudad aún se veía la luna sobre el horizonte, inmensa, romántica y brillante... ¿no es verdad?

Mil gracias, reina. TKM :)

Besazos.

Liliana G. dijo...

Una mezcla necesaria, Quino, es verdad, materia y espíritu entrelazados por siempre y por siempre cantados con todos los versos que pueda dar a luz desde la inmensidad de mis nostalgias :)

Muchas gracias, querido amigo.

Un beso grande.

MiLaGroS dijo...

Que fantástica eres. Siempre sonrio cuando acabo de leerte. Creo que eres muy parecida a mi.
Besos

Charly T. dijo...

Este poema me llega muy a lo profundo, es como si hubieras plasmado mis propios sentimientos y escuchado mi corazón. Preciosa, divina ciudad que nos atrapa y a veces nos asfixia.
Tus versos son universalmente maravillosos.

Un beso grande querida Liliana.

ZEDIECK dijo...

"allí donde los árboles son parias,
el roble, el eucalipto y las encinas…"

Esta frase me desarmó, los pobres árboles de la ciudad están proscritos y abandonados a su suerte.

Bello en su impactante realismo.

Angel Divino dijo...

Hola
No tienes nada q agradecer, tu blog es precioso de veras escribe muy lindo, espero poder ir leyendote de a poco.
Gracias a ti por tu grata visita y comentarios.
Un beso y Q estes bien....

Recorré Argentina dijo...

Excelente Liliana.
Has creado una gran poesía con esa fotografía.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Aquí y ahora, la ciudad crece y amontona la añoranza; hay prisa y éxito y gloria y presencia. Arroparles otras virtudes u otros deseos contrario a lo que son y significan es aceptar que a las personas nosotros queremos hacerlas a nuestra imagen y semejanza sin aceptarlas como son. Las ciudades cosmopolitas son eso, los pueblitos bucólicos y románticos están en otra parte, vayamos allá. La gente buena y ética y optimista está en otros rostros, vayamos allá.
Un gran abrazo.

Jorge Torres Daudet dijo...

Buen poema, Liliana, como todos los tuyos.
Sí, a mi me gusta ver las grandes ciudades desde lejos, cuanto más lejos mejor...(permíteme esta maldad) añoro el campo, el mar.
Un beso.

Liliana G. dijo...

Creo que todos los que escribimos con el corazón nos parecemos bastante ¿verdad? Es un gusto saberlo, querida Milagros, y un honor para mí :)

Muchas gracias.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Hay un poco de todo eso, Charly, una ciudad descomunal que nos acoge, nos apaña, nos deleita con sus mil facetas, pero que también tiene sus carencias más profundas como son la falta de silencio, de naturaleza, de encuentro con uno mismo...

A todos les pasa lo mismo en menor o mayor medida, necesitamos un espacio de libertad interior.

Gracias mil, querido Charly.

Besos.

Liliana G. dijo...

Así es, ZEDIECK, pocos son los árboles de las grandes ciudades que son venerados porque también son parte de la naturaleza. Hay un desapego grande por ellos, el citadino no pierde tiempo mirando el árbol cuando pasa a su lado en su loca carrera cotidiana.

Gracias, amigo.

Un cariño grande.

Liliana G. dijo...

Bienvenida, Angel Divino, esta puerta queda abierta para que entres cuando quieras. Aquí siempre encontrarás un lugarcito cálido que te reciba :)

¡Gracias!

Besotes.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Recorré Argentina, me da gusto que así te lo parezca...

Un gran cariño.

Liliana G. dijo...

Sí, Julio, es justamente eso lo que pasa en las grandes ciudades. La dicotomía entre lo que es y lo que ansiamos, no se condice casi nunca. Pero tampoco es el hecho de huir de ellas sino de darles la oportunidad de ser como son y aceptarlas desde ese otro lugar que nos ofrece, sin perder, desde luego, la oportunidad de dejarla cada tanto para recalar en esos pueblitos donde la paz nos despeje la rutina de corridas y de ruidos.
¡Y cuánto se disfruta eso!

Gracias, Julio.

Otro gran abrazo para vos.

Liliana G. dijo...

Yo también añoro el campo, el mar, las sierras y montañas de mi tierra, Jorge. No creo que eso sea una maldad, sino una necesidad que nos impulsa al descanso y a la felicidad de estar en comunión con la naturaleza.

Mil gracias.

Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Que bonita se ve ahí encima de tu columna de versos.
Forman una copa hermosa.

Brindo con ella.

Besos.

Marymar dijo...

Sobrecoge la realidad plasmada en la lucidez de tus versos. Bellísimo, Lili. Disfruto tus poemas.

Un beso.

Preciosa imagen de Buenos Aires, un lujo.

impresiones de una tortuga dijo...

"En la paleta de un horizonte oculto
la tarde se ha despojado de tornasoles,
apenas es un boceto inconcluso
en un interminable funeral de soles"...
¿Sabes qué? me recordaste a Becquer.
¡¡QUE BONITO!!
UN BESAZO, mi querida Liliana.

Estrella Altair dijo...

la ciudad conocida, ciudad amada, ciudad para sentir y para reflejar todo nuestro amor..

bello poema y bello sentimiento

besos

OZNA-OZNA dijo...

bellisimas letras nos regala tu alma sensible de Poeta, esta asturiana amiga y admiradora te da infinitas gracias por ellas y te manda un besin muy muy grande.

Anónimo dijo...

Nostálgico poema donde las imágenes se mezclan con las emociones en forma categórica. El conjunto es excelente. Felicidades.

Eleonora Vidal

Liliana G. dijo...

Y yo te compaño... brindemos, Toro, me encanta.

¡Gracias!

Besotes.

Liliana G. dijo...

La realidad es insoslayable, Marymar, por más poesía que llevemos dentro, su presencia nos marca el único camino posible: el de la vida.

Muchas gracias, amiga.

Otro beso para vos.

Liliana G. dijo...

Aaaaay, Tortu ¡me derrito! No importa que no me acerque ni a los talones de Bécquer, con que te lo haya recordado ya es un elogio fabuloso.

¡Muchas gracias!

Besotes contentos :)

Liliana G. dijo...

Así es, una ciudad amada que despierta contradicciones entre la naturaleza y la tecnología, lo material y lo espiritual, eterna dicotomía con la que aprendemos a convivir.

Gracias, querida Estrella.

Besos.

Liliana G. dijo...

Y yo recibo ese besín y tu inmenso cariño de la misma forma y con el mismo sentimiento, Ozna.

Mil gracias por tu calidez.

Muchos besos.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Eleonora, me da gusto encontrarte en este espacio. Bienvenida.

Un fuerte abrazo.

marengo dijo...

Las metrópolis también tienen sus encantos Lili, sólo hay que tratar de contemplarla con buenos ojos, en la noche.... al amanecer, que es cuando parece que nos pertenece más que nunca, dejarnos llevar por cada recoveco de un insólito bosque de hormigón, hierro y acero...cohabitando con las imprevisibles criaturas de la noche.....bonita manera de plasmar un atardecer que si no escarlata no deja de ser poético aún en la gran urbe...chapeau artista, eres maravillosa escribiendo...muacks.

Marcos dijo...

Creo que la frase final resume el sentido del poema, ese "hoy" es ese instante donde uno quiere estar consigo mismo lejos del mundanal ruido, es el que nos reservamos para estar en armonía con nuestro propio universo.
Hermosísima expresión de sentimientos, una verdadera pintura.

Besos, Li querida.

MJ dijo...

Una característica de tu poesía es la fuerza con que reflejas tus sentimientos a través de los versos.
Me gustan tus poemas, Liliana, donde el contenido prevalece sobre la forma.

Un abrazo.

Taty Cascada dijo...

Querida Liliana:
He visto como crece mi ciudad, como se expande cada año. Mi comuna tan amada, que me permitía un bello despertar con la cordillera frente a mi ventanal, hoy se opaca con la llegada de decenas de edificios de concreto y metal. ¿Por qué se nos quitan los espacios para el ojo, para la visión sagrada de los árboles, de la nieve en la montaña, de las enredaderas que lamen las ramas más altas?. No es justo, se debe respetar la naturaleza, crecer a la par, no desplazarla.
Un besito para ti.

Liliana G. dijo...

Claro que sí, José Antonio, cada ciudad tiene su encanto particular, su alma, de los cuales no reniego sino que los disfruto cada día. Pero hay momentos en que quisiera estar en un valle arbolado, al pie de una montaña o a la orilla de un arroyo, son esos momentos íntimos donde se necesita estar en comunión con la naturaleza y con nuestra propia esencia vital.

Muchas gracias, Jose, sos un encanto.

Más besos para vos.

Liliana G. dijo...

Nada más cierto, Marcos, has captado y resumido mi estado en ese "hoy" particular del poema.

Gracias mil, querido amigo.

Besos.

Liliana G. dijo...

Cuando escribimos, no importa si es poesía o prosa, nuestro estilo personal muestra cómo somos realmente en la vida cotidiana. La fuerza de mis versos, querida MJ, es la misma que se traduce en el día a día y con la que trato de plasmar un contenido, para mí, auténtico.

Mil gracias, amorosa.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Querida Taty, tu pregunta "¿Por qué se nos quitan los espacios para el ojo..." me conmueve y me refleja. Cada vez que salgo al patio de mi casa o a la terraza, veo menos cielo, menos verde y más concreto. Los espacios vitales se achican y achican de pena al alma... aún así, es nuestro y lo amamos, aún así tiene poesía...

Gracias, amiga mía.

Un beso grande.

//elojodelhuracan// dijo...

La noche en la ciudad, sus fantasmas y sus nostalgias, maravillosamente plasmados por la paleta alegórica de tus versos. Es un placer leer tus poemas y sentirse identificado en su esencia.

Buen fin de semana, Lili. Un fuerte abrazo.

Navegante Del Alma dijo...

Me identifico en versos como estos tuyos, siento la ciudad también mía en el vientre de tu poema que es el vientre ancestral sus esquinas...
Un beso.

La abuela frescotona dijo...

veo tu ciudad a esa hora en que cambia de "turno" el color y la vida, unos llegan a sus hogares, otros salen, como la luz en el cielo que se entrega a las sombras de la noche...
me encantan las ciudades a esa hora, y al amanecer, saludos Liliana G.

Juan Sin Nombre dijo...

Se palpitan los viejos fantasmas de Buenos Aires entre los maravillosos versos que le ponen un broche de oro a esa "ciudad crepuscular".

Bellísimo!!
Gracias por este regalo poeta!!!

Besos.

Alas.Rotas dijo...

Que será una gran ciudad? Será la premonición de la perdida de la naturaleza, acero, piedra cemento y aglomeraos, es de lo que se compone, azul sucio en el cielo y aire que termina con nuestra vida. Un beso y gracias por tus cariños.

Florence M.F dijo...

Qué perspectiva tan brillante, para la ocasión.
Un saludo.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Liliana:

Describes muy bien la selva de cemento, esa donde los árboles son parias y la tranquilidad ausencia.

Abrazos.

miscyberamigos dijo...

HOLA !!!
AQUI ESTOY OTORGANDO UN PREMIO A TODOS MIS SEGUIDORES...
YA SON...MAS DE 300 !!!
GRACIAS POR TANTAS ALEGRIAS COMPARTIDAS !!!
LOS QUIERO UN MONTON Y
BENDICIONES A TODOS
CON EL CARIÑO DE SIEMPRE
♥ LAURA CORNEJO ♥
http://miscyberamigos.blogspot.com

Liliana G. dijo...

Las ciudades, durante la noche, tienen sus propios fantasmas particulares, los que no se ven y presentimos en su ausencia, y aquellos que recorren sus calles con pasos perdidos buscando su camino...

Muchas gracias, Jorge.

Un beso grande y buen comienzo de semana.

Liliana G. dijo...

Lo ancestral prevalece siempre, aún sobre el cemento que cubre el suelo tratando de tapar nuestras raíces...

Mil gracias, Navegante.

Besos.

Liliana G. dijo...

No se me había ocurrido lo del "cambio de turno", Amalia, es cierto, muy cierto. Es la hora del hormigueo cotidiano, del ir y venir que nos mantiene vivos...

Muchas gracias, querida amiga.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Juan, el regalo me lo hacés vos, con tu presencia puntual y cariñosa.

Gracias de todo corazón por tus cálidas palabras.

Besos y abrazos.

Liliana G. dijo...

Es verdad, Ramón, muchas veces cuando miramos el cielo desde una gran ciudad no lo vemos con el azul que el cielo se merece...
Ojalá las ciudades nunca acaben con la belleza natural de nuestra casa, el mundo.

Gracias a vos, querido amigo.

Un beso grande.

Liliana G. dijo...

Hay ocasiones que se deben mirar desde la perspectiva personal y auténtica de cada uno, y es esa la que trato de plasmar en el poema...

Muchas gracias, Florence, el tuyo es un gran cumplido viniendo de parte de alguien con tu sensibilidad.

Besos.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Rafael, la describo como la vivo, a veces de cara a la realidad que me circunda, a veces desde la poesía que la transgrede.

Besos.

Liliana G. dijo...

Hola María Laura:

Muchas gracias por el premio (que me traeré con todo cariño) y felicitaciones por tus flamantes 300 amigos.

Besos :)

Kiki Nikon dijo...

Precioso Lili, un poema íntimista que nos hace reflexionar sobre nuestras vivencias citadinas.

Un beso grande. Buen comienzo de semana!!!

Carla Kowalski dijo...

Que increible y poetica descripción de una ciudad.

PATRICIA PALLERES dijo...

Hola Liliana:
paso a invitarte a mi nuevo blog de contenido ambientalista.
http://masalladeloquevess.blogspot.com/

Te espero . . . un abrazo!!

Linus dijo...

Hay un tiempo para los brillos de la ciudad que destellan nuestros ojos ante el magnífico espectáculo de la vida, pero hay otro tiempo donde el único destello que deseamos se encuentra en el brillo interior que nos alienta mirar hacia adentro nuestro. Magnífica estampa has pintado, Liliana, en ella has captado tu propio momento.
Es una delicia adentrarse en tu mundo.

Besos, desde el otro lado del charco, pero siempre cerca.

Liliana G. dijo...

En buena hora si nos hace reflexionar, Kiki, a veces lo necesitamos :)

Muchas gracias.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Hola Carla!

Muchas gracias, amiga.

Buen comienzo de semana. Besos.

Liliana G. dijo...

Hola Patricia, bienvenida a Bitácora. Acepto gustosa tu invitación, por allí estaré.

Besos.

Liliana G. dijo...

Gracias, Linus, has captado el significado del poema de forma estupenda. Así es y así lo siento, o por lo menos, lo sentí cuando lo he escrito.

Un beso grande. Claro que estás cerca ;)

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Las ciudadades tienen su temperaMeNTO. sE LO DAN LOS LUGARES, que toman una impronta, el asedio de la gente en espacios de su afecto. Un poema que asume tu ciudad, en los versos, como quien pergeña la etología de un ser humana. La ciudad personificada. Un abraza grande. Carlos

Loren Simón dijo...

La ciudad, la noche, sus brillos, sus luces, sus misterios.. precioso poema como siempre Liliana mi maestra, mi amiga, muchos besitos de estrellas

HUMO dijo...

MAGISTRAL!!!

=) HUMO

Marisol^ dijo...

Mi querida Liliana, nadie como tú, para describir esas puestas de sol y cemento; con lo bonitas que son en el mar o en el campo...

Muchos besos guapísimaaaaaaaaaaaa

Liliana G. dijo...

Es verdad, Carlos, las ciudades tienen identidad propia forjada por la impronta de sus habitantes, de sus maravillas y de sus miserias.

Muchas gracias.

Besos.

Liliana G. dijo...

Hola Loren :)

La maravilla de las ciudades reside en la que estamos dispuestos a ver cuando sentimos su gente, sus calles, su brillo y su esencia en nuestro corazón...

Muchísimas gracias, amorosa.

Un beso grande.

Liliana G. dijo...

Mil gracias, Fernanda.

Besotes :)

Liliana G. dijo...

Sí, Marisol, en estos momentos me encantaría ver una puesta de sol en el campo o en el mar... Ya llegará el día tan preciado, mientras tanto, la ciudad toma su lugar y a su manera me rinde homenaje con sus propios ocasos...

Muchas gracias y muchos besos.

América dijo...

Querida Liliana.
Un poema que me ha llegado y conmovido profundamente,tengo la suerte de tener una maravillosa vista de mi ciudad desde casa,cuantas veces (mas no con esas hermosas palabras he sentido),me he sobrecogido observando
como se tiñe el Avila al llegar el crepúsculo con su imponente belleza,como van se van prendiendo multitud de luces,y detrás de ellas una historia diferente pero todos bajo el mismo cielo.

Abrazos largos.

Liliana G. dijo...

Qué gusto me da que este poema te haya generado tantas emociones, América, es un regalo para mí.
Así es, esa hora especial, cuando el sol muere tras el horizonte, un horizonte que para los que vivimos en una gran ciudad, se ve salpicado con las púas de los rascacielos. Es como sentir que el hombre ha mancillado el infinito.

¡Gracias, América!

Un beso gigante.